1. Inspección y diagnóstico
Evaluamos la base de hormigón existente, medimos la humedad residual y la resistencia a la compresión. Determinamos el tipo de imprimación y la carga de zinc necesaria según el tráfico previsto de autoelevadores.
2. Preparación mecánica del soporte
Fresado o granallado del hormigón para eliminar lechadas superficiales y abrir el poro. Se aspira el polvo fino y se aplica una imprimación epóxica penetrante que sella la base y mejora la adherencia del sistema multicapa.
3. Aplicación de capa base con carga mineral
Extendido de mortero epóxico autonivelante con áridos de cuarzo seleccionados. Esta capa corrige irregularidades y aporta el espesor estructural necesario para absorber el impacto repetitivo de las ruedas de los autoelevadores.
4. Revestimiento epóxico rico en zinc
Capa de acabado de alta densidad con pigmentos de zinc metálico. Se aplica con llana o rodillo en dos manos cruzadas, logrando una dureza Shore D superior a 80 y resistencia química a aceites hidráulicos y disolventes.
5. Curado y control de calidad
La superficie se protege durante 24 horas a temperatura controlada. Realizamos ensayos de adherencia por tracción (pull-off) y medición de espesor de película seca. Se entrega informe técnico con los valores obtenidos.
6. Puesta en servicio y seguimiento
Una vez curado el sistema, se señalizan las zonas de tránsito y se programa una revisión a los 30 días. Entregamos un plan de mantenimiento preventivo para maximizar la vida útil del pavimento epóxico.